Todo estuvo excelente, la ubicación, la habitación, el servicio, todo el personal, en especial Daniel que nos dio una súper bienvenida. Es típico que en las ciudades antiguas y amuralladas no entren carros, para cuidar sus calles y por lo angosto de sus callejones; pero no tiene que ser preocupación, el hotel está muy bien ubicado, no muy lejos de una de las entradas de las murallas y Daniel muy amable te espera ahí para ayudarte con las maletas hacia el hotel, así es que te sientes muy cómodo con este hermoso detalle; al igual cuando te vas,
Te acompaña hasta tu taxi con tus maletas.
Nos hicieron sentir como en casa. Mi esposo y yo nos quedamos en la habitación reflections, con un balcón hermoso contiguo a una iglesia ortodoxa, disfrutamos de esa hermosa vista . Wow Felicidades por tener un hermoso lugar lleno de detalles y comida deliciosa a unos cuantos pasos de todo. Sin duda volvería a ese fantástico e inolvidable lugar.